Creemos en el potencial de transformar la producción de cannabis combinando el respeto por la tierra, la innovación científica y el compromiso social.
Con esa idea nació Cannbe en 2022: producir cannabis para uso medicinal de calidad respetando y potenciando el entorno sin dejar de lado la trazabilidad. Por eso, el trabajo de campo arrancó junto con una línea de investigación de genéticas con el INTI y la Universidad de São Paulo.
Hoy esa línea suma proyectos de biotecnología con el CONICET y genéticas propias inscriptas en el INASE. El cultivo tiene certificación orgánica ECOCERT, y los extractos se analizan en laboratorios externos como FACENA-UNNE e INTI.
El bosque chaqueño posee una de las biodiversidades más importantes de Sudamérica.
Este ecosistema ofrece ciclos largos de calor y luz que permiten cultivo a cielo abierto durante buena parte del año, suelos con materia orgánica que responden rápido al manejo regenerativo, y una escala de terreno que hace posible rotar, descansar y sembrar coberturas en vez de forzar la misma cama de cultivo sin parar.
A causa de la explotación en manos del ser humano, el bosque chaqueño es una de las zonas con mayores índices de deforestación del planeta. Cultivar en esta región, cuidando el suelo y el bosque, es nuestra forma de demostrar que el cultivo puede sumar al ecosistema en lugar de reemplazarlo.







Para nosotros, cada decisión productiva se mide también por su efecto en las personas y en el entorno.
Elegimos y cuidamos cada genética desde la semilla. Trabajamos con semillas propias e inscriptas en el INASE.
Trabajamos con bioinsumos, suelo vivo, cero químicos y pesticidas; y recolectamos agua de lluvia en nuestro predio.
Cosechamos, secamos y extraemos lote por lote, para que cada extracto se pueda rastrear hasta la planta de la que salió.
Medimos, registramos y corregimos cada ciclo de cultivo con el apoyo de instituciones que potencian nuestra investigación.
Te orientamos desde el primer trámite de REPROCANN hasta que el producto llegue a tus manos.